En lo que sí acuerda la crítica es en que todo ello está reflejando un mundo en descomposición: la transición entre la Edad Media y el Renacimiento, donde es lícito el ascenso social, antinatural según la concepción medieval y que quebranta el orden del Medievo: Fernando de Rojas pretende mostrar la vida tal como es, y no como debiera de serlo: expulsa a unos tipos de amor cortés de sus marcos literarios convencionales y los introduce en su mundo coetáneo.En este sentido, presenta un entorno secularizado en extremo donde sólo tiene valor el poder carnal, no el espiritual, - representado por Calisto y Melibea- y los bienes terrenales, no el deseo de vida eterna –mostrados claramente por los criados desleales -. Todos los protagonistas son tanto instigadores como víctimas de la tragedia y son condenados, en la línea epicúrea propia de este tiempo, por no saber gozar la vida sin ponerla en riesgo.Lo más desolador de La Celestina es que no hay ningún orden divino que intervenga como corrector. La ausencia de menciones a la religión católica como marco doctrinal –salvo en las octavas, sentidas hoy como postizas- se ha interpretado como consecuencia lógica de la condición conversa de Rojas, aunque tal vez sería mejor aludir a una llamada ética que hace éste a la sociedad de su tiempo como ciudadano culto.
No se puede entender La Celestina si no se entiende el contexto en el que la obra fue escrita. Se sabe que la obra fue elaborada en la última década del siglo XV, en una época muy importante para la literatura puesto que acaba la literatura medieval y se inicia la literatura humanística renacentista. La Celestina es el Punto inicial de esta última corriente con respeto a la literatura española.
España está en uno de sus “mejores momentos”. Es una etapa de unión para el país. Los Reyes Católicos han conseguido ya la unión militar y están luchando para conseguir la unión religiosa ya sea por medio de conversiones o, en caso de que no sea así, echando a los moros y a los judíos que no acepten la religión católica como la suya. Eso comporta la expulsión de los judíos que a su vez causa un fracaso económico muy importante. En esta época la religión es una de las protagonistas de la sociedad. En Europa se está desarrollando una corriente que propone volver a un cristianismo más auténtico y más evangélico, es el erasmismo. Los reyes católicos crean la Inquisición, encargada de mantener la unidad religiosa y cortar de raíz cualquier movimiento herético. Esta institución se establece en 1481. Veremos más tarde la influencia que tiene esta postura religiosa contra judíos y moros en la obra que estamos estudiando. También en esta última década del siglo XV se halla uno de los años más importantes en la historia de España, 1492. En el citado año confluyen tres hechos muy importantes. En primer lugar acaba la Reconquista de la España árabe con la toma de Granada. También se lleva a cabo el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón, una cosa que conllevará a una importante fuente de riquezas que sólo podrá disfrutar la parte del reino sometida a Isabel II y que se malbaratará con guerras religiosas que harán que todo el oro que nos llega desde América se vaya hacia Europa debido a las deudas que generan las batallas. Por último este año también es importante para la Lengua Española puesto que Nebrija escribe la gramática, con la que pretende solucionar el caos lingüístico en el que estaba sumida España. Todos estos hechos reflejan en una política intolerante, absolutista y centralista que podemos ver en La Celestina, así como también se observa la discriminación religiosa entre cristianos viejos y cristianos nuevo, sinónimo de conversos. Estos últimos son muy vigilados por la Inquisición y en muchos lugares privados de ocupar puestos públicos.
No se puede entender La Celestina si no se entiende el contexto en el que la obra fue escrita. Se sabe que la obra fue elaborada en la última década del siglo XV, en una época muy importante para la literatura puesto que acaba la literatura medieval y se inicia la literatura humanística renacentista. La Celestina es el Punto inicial de esta última corriente con respeto a la literatura española.
España está en uno de sus “mejores momentos”. Es una etapa de unión para el país. Los Reyes Católicos han conseguido ya la unión militar y están luchando para conseguir la unión religiosa ya sea por medio de conversiones o, en caso de que no sea así, echando a los moros y a los judíos que no acepten la religión católica como la suya. Eso comporta la expulsión de los judíos que a su vez causa un fracaso económico muy importante. En esta época la religión es una de las protagonistas de la sociedad. En Europa se está desarrollando una corriente que propone volver a un cristianismo más auténtico y más evangélico, es el erasmismo. Los reyes católicos crean la Inquisición, encargada de mantener la unidad religiosa y cortar de raíz cualquier movimiento herético. Esta institución se establece en 1481. Veremos más tarde la influencia que tiene esta postura religiosa contra judíos y moros en la obra que estamos estudiando. También en esta última década del siglo XV se halla uno de los años más importantes en la historia de España, 1492. En el citado año confluyen tres hechos muy importantes. En primer lugar acaba la Reconquista de la España árabe con la toma de Granada. También se lleva a cabo el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón, una cosa que conllevará a una importante fuente de riquezas que sólo podrá disfrutar la parte del reino sometida a Isabel II y que se malbaratará con guerras religiosas que harán que todo el oro que nos llega desde América se vaya hacia Europa debido a las deudas que generan las batallas. Por último este año también es importante para la Lengua Española puesto que Nebrija escribe la gramática, con la que pretende solucionar el caos lingüístico en el que estaba sumida España. Todos estos hechos reflejan en una política intolerante, absolutista y centralista que podemos ver en La Celestina, así como también se observa la discriminación religiosa entre cristianos viejos y cristianos nuevo, sinónimo de conversos. Estos últimos son muy vigilados por la Inquisición y en muchos lugares privados de ocupar puestos públicos.